Thursday, June 28, 2012

Juegos de guerra

Entonces, ante lo convenido, se encontraban frente a frente. Tan sólo unos centíemetros y dos tazas de café habanero separaban la mirada irascible de ambos. Miradas que, ante la duda de las palabras, se convertían en el último refugio de una expresión dolorosa.
Él, con un falso gesto apacible, esperará hasta mover las piezas negras en un tablero de ajedrez verbal. La primera puñalada debe darla ella, de eso está completamente seguro. Sin embargo, no sabe que ha dado el primer paso, eligiendo el silencio como movimiento de apertura.
-Entonces, ¿existes?- preguntó con una voz delicada la amante que el ajedrecista tenía ante sus ojos.
-¿No ves como estoy aquí, sentado, frente a tí?
-¡Quién dibalos te dijo que la presencia corporal es sinónimo de existencia!
Cínico, el jugador se desarmó en carcajadas. ¿A dónde va todo esto? Como si sirviera de algo jugar al filósofo ahora, cuando todo está por terminar. Como si esperara ganar algo poniendo mi intelecto contra las cuerdas.
-Bueno, no existo pues. Nada existe. ¡Tú no existes!
-Deja de torcer tus ideas a conveniencia. Tú sabes que existes. Me lo has dicho hace un momento. Entonces, demuéstramelo.
-Con todo lo que has pasado tus manos por mi cuerpo, debería quedarte claro que soy real.
-Puedes ser real, sí. Pero no por ser real existes. La realidad es una invención humana. La suerte y Dios son reales para muchos, y son la misma cosa para varios más. La mentira es real cuando uno no la desenreda. Por tanto, no puedes decirme que existes ólo porque eres real.
El esbozo de una sonriza pálida, incrédula, burlona se dibujó en su rostro. La risa ya no era una respuesta para todo esto.
-Entonces, si te digo que te amo, ¿será real?
-Fue real mucho tiempo, hasta que la verdad me golpeó con frialdad en la cara.
-¿La verdad existe, entonces?
-La verdad es sólo una certeza, pero una certeza personal. La verdad es ese trozo de realidad que se muestra ante nuestros ojos, pero, muchas veces, lo verdadero no existe. Como el amor, como la vida.
-Ja, la vida no existe. ¿Qué existe entonces?
-La muerte.
El caballero palideció todavía más al escuchar tan macabra confesión.
-Cuando uno se muere deja de existir, hermosa.
-Más bien, es la puerta hacia la verdad de toda nuestra existencia. Sólo quien cruza el umbral sabrá si ha existido al dejar de hacerlo, o si en realidad no lo ha hecho nunca. Por eso tenemos tanto miedo a la muerte, porque nadie quiere enfrentarse con la decepción de un falso ser.
-Pero no queda nada de nosotros. No se puede existir con la muerte.
-Quizá no existas, pero serás verdadero para quienes compartimos la realidad contigo. Serás real para todos nosotros, aunque eso no verifique que hasyas existido. Sin embargo, estarás presente.
-No puedo estar presente cuando ya me han sepultado, cremado o desparecido mi cadáver.
-La presencia es una sensación, una emoción. Nada está presente sin que el cerebro lo registre, y el cerebro sólo registra sensaciones, las cuales pueden ser engañadas con facilidad. Cuando se ha amado a alguien, es difícil dejar que las emociones lo liberen después de que ha muerto. Por eso, puede sentirse que le acompaña a uno en todo sitio. Es decir, está presente.
Él lanzó una furtiva mirada a esos profundos ojos turquesa, burlándose para sus adentros de semejante sin sentido. Ante tamaño disparate, y luego de que el café se enfriara, no desperdició el chance para una estocada final.
-Entonces, corazón, ¿me estás diciendo que, si me muero, podré estar presente, ser real, ser verdad y, además, existir?
-Así es.
-Ay, corazón, creo que no puedo soportar más tus estupideces. Todo mundo sabe que la gente que vive existe, y quien no lo hace, no existe. Deja de jugar al maestro sabio, hermosa, que no te queda. Y te doy un último regalo: eres libre para pensar en sandeces todo lo que quieras.
Ella bajó la mirada. Las piezas de turquesa en su rostro se clavaron el piso de mármol del lugar. Apenas podía decir palabra entre sollozos.
-Yo también.. te tengo un obsequio. También eres libre. Bienvenido a la existencia. Bienvenido a la verdad.
Un tiro de revólver se incrustó con violencia en la frente de su amante, quien no podría creer que, en esta realidad, ella estuviera dándole muerte.
La sangre regó el suelo, mientras ella se arrodilló para contemplar el cuerpo mientras el mundo la observaba.
La muerte, sí, es lo único que existe.

Sunday, June 17, 2012

Imaginación desocupada

Una acción.
Una voz.
Un fin
Un sueño.
Un muro roto.
Una voz inaudible,
Un surco en la tierra que se mueve más allá de donde nadie puede mirar los rayos del sol.
Un rayo de sol que no alumbra los rastros de sangre en la arena, arrebatado sin piedad a la virtud.
Un cielo denso, irrespirable. Una esfera donde la victoria no puede navegar.
¿Dónde están los ángeles? Se le escucha a una anciana entre sollozos responder que están en el norte, alejados de nuestra humanidad.
¿Dónde está la humanidad? En el dolor del pecado, confiesa.
Las sobras asequibles de la agonía en medio de la inmundicia. Se ha quebrado el laúd y ha caminado entre las zarzas con los zapatos rotos.
Calla el sueño su asfixia recurrente, y ahoga las fuentes de luz en medio de la arena.
¿A dónde ha ido? Más lejos. ¿A dónde ha llegado? Al mar.
Sin más descanso que una voz sin acento ni rima.
Entre la mirada de sutil desprecio de una doncella alzada, sin ningún valor fuera de su alcoba.
Las llamas consumen despacio a quienes no han podido alzar el vuelo.
Los devora la tierra impidiéndoles soñar.
¿Quién eres tú para dejar de ser sólo un hombre y convertirte en historia?
Ssoy sólo un hombre y renuncio a mi humanidad, sin más valor que un cristal roto. Renuncio a mi humanidad porque me pesa.
Me pesa y me impide elevarme, su alteza.
Rompe el hábito y ata tus esperanzas al mástil.
Que no escuchen las almas que navegas. Enmudece las olas y haz callar al mundo.
Líberate.
Destruye al hombre a tu imagen y semejanza.
Deshaz la luz.
Rompe el espejo.
Refléjate en él.

Wednesday, May 9, 2012

Cuando el Bambino se mudó a Anfield (oda gloriosa a un equipo perdedor)

29 de abril de 2010. Diego Forlán, del Atlético de Madrid, firmaba el acta de defunción de la era más mágica que he vivido con equipo deportivo alguno. Un etapa que me hizo muy feliz, que me hizo soñar con ver algún día a esos hombres desde el Spion Kop, en Anfield Road. Era un triunfo, sí, pero el gol de visitante del Aleti rompía las ilusiones de jugar la final de la Europa Legue en Hamburgo, tierra pirata. Una semifinal de dos equipos grandes en medio de una maldición. El último partido de los reds de Rafa Rafael, Rafa, Rafael, Rafa, Rafael, Rafael Benítez, del Best Midfield in the World (Xabi Alonso, Momo Sissoko, Gerrard and Mascherano) y de la gloria en el Imperio Otomano (la remontada histórica de Estambul y el drama en los últimos minutos de Atenas, una victoria y una derrota en finales de Champions contra el Milan).
¿Diablos Rojos? ¿Gabriel Forlán? Andáte a expropiar el seso, pelotudo...
Unos meses después, con el equipo sumido en un lío financiero, el Fenway Sports Group, grupo propietario de los Boston Red Sox (si es que el nombre Fenway no les quitaba la duda) se hizo con el control del equipo. Aún así, el equipo sigue hundido en una fea racha perdedora, con ya tres años fuera de Champiosn League, eliminaciones rápidas o ausencias de la Europa League y, sobre todo, una extensión a 22 años en la sequía de la Premier League.
Todo esto nos ha dejado, a mí y a otros reds, con el deseo ferviente de que el próximo año sea nuestro año, un año próximo que no llega desde 1989. ¿La espera por el next year? Me suena conocida, aunque no familiar, por fortuna.
No me voy a poner a lloriquear que estuve en la fila de espera de Nueva Inglaterra por una título de Serie Mundial durante 86 años, cuando sólo tengo 23. No había nacido, por ejemplo, cuando se perdió la Serie del 86 por un error de Bill Buckner, a quien la bola le pasó entre las piernas contra los Mets. Yo sólo esperé 1 año para ver campeón a los Medias Rojas. Sin embargo, no desconozco la historia que hay detrás de la franela. El peso de una historia llena, claro, de drama.
Me sé de memoria la historia de la maldición del Bambino, el gran e inigualable Babe Ruth. Sé que lo vendieron para hacer una obra de teatro. Que la obra no funcionó. Que, mientras tanto, construyó un imperio en Nueva York. Que levantó con sus manos el hogar de los Yankees. Y, sobre todo, que del otro lado se han hecho de 27 anillos de campeonato, mientras acá pasaron 8 décadas y media para ganar uno.
Esto era Massachusetts, pero podría ser Merseyside
¿Por qué digo en el título que el espíritu de Babe Ruth vive ahora a la orilla del Mersey? Porque, luego de ver que el mundo se nos ha cerrado en las últimas campañas, empiezo a pensar que no hay otra explicación: estamos jodidamente malditos, scousers.
Las dos temporadas pasadas, estuvimos buena parte de la temporada luchando por volver a la Champions League, invictos en casa...pero esos triunfos en Anfield comenzaron a volverse empates, y nos fuimos lejos de puestos europeos. No puedo olvidar el 2008, cuando goleamos al United en Manchester y, aún así, nos ganaron la liga. Además, esta temporada estuvimos incluso peleando el cuarto lugar sin problemas. ¿Qué paso? Que se nos olvidó anotar. 
El partido contra el West Bromwich Albion no lo olvidaré jamás. JAMÁS. Treinta o más tiros al palo, para perder 1-0 con la única que tuvieron ellos. Partido tras partido sin encontrar el arco o, como insisto que ocurrió en la final de la FA Cup contra el Chelsea, con un gol fantasma mal anulado, porque Petr Cech la sacó de ADENTRO.

En fin. Esta escalofriante situación me ha hecho pensar que, en efecto, una maldición pesa sobre la camiseta red. Pero, ¿quien querría maldecirnos? ¿El United? ¿El Everton? No lo creo así. En caso de, realmente, existir una maldición, sus responsables llevan ocultándose de la justicia desde hace 23 años.
En pocas palabras, el Liverpool no será campeón de la premier hasta que no se haga justicia a los 96 de Hillsborough.
Outside the Hillsborough flame/ I saw a young boy mourning/ Why were so many taken on that day?/But their memories still live on/One day justice will be done/There'll be glory round the Fields of Anfield Road 
Para explicar este punto a profundidad, permítanme detallar los episodios más trágicos en la historia del Liverpool Football Club: Heysel y Hillsborough.
Heysel es el nombre del estadio en Bélgica donde el cuadro scouser disputó la Copa de Europa contra la Juventus de Turin en 1985. En aquella época, el hooliganismo era una plaga que azotaba Inglaterra, crecida entre un nacionalismo intolerante alimentado por el caos neoliberal de Margaret Thatcher, cuyas medidas para achicar el Estado provocaron una subida brutal del desempleo. La expresión de todo ello era llevada con violencia a las canchas, como bien narra Bill Buford en Among the Thugs, quizá mi libro favorito EVER.
¿Y los italianos? Los ultras de Turín también tenían lo suyo, pues los grupos de tifosi también eran un campo de entrenamiento para grupos neofascistas. Como muestra, llevaron símbolos del Fascio de Combatimento a Heysel.
El estadio, demasiado pequeño y viejo para albergar una final, sólo vio que los ingleses tiraran una reja que separaba las gradas, en una avalancha de violencia que dejó 39 muertos, 34 de ellos italianos.Fueron horas vergonzozas para todo aquel que se haga llamar Kopite y aficionado al fútbol.
Cuatro años después, el 15 de abril de 1989, el estadio Hillsborough en Sheffield (aún en uso) albergó la seminfinal de la FA Cup entre el Liverpool y el Nottingham Forest (sí, hay un equipo que se llama así, incluso tiene 2 Champions en sus vitrinas).
El estadio, construido a principios del siglo XX, estaba demasiado deteriorado para poder contener a una hinchada enardecida. Mucho menos en inglaterra, donde a los aficionados sin dinero se les encerraba de pie en corrales apretujados, donde apenas podían ver un carajo.
¿Violencia? Sí, pero de la autoridad. La sección de pie reservada al Liverpool presentó un sobrecupo. La gente estaba asfixiandose. Pideron a los guardias abrir las puertas. No ocurrió nada. Entonces, por pura sobrevivencia, tiraron la reja que separaba la tribuna del campo. Además de los que murieron por sofocación, la avalancha humana aplastó a varios más. Unos 24 mil liverpudianos habían salido ese día para ver un partido de futbol. "96 never returned". A 23 años de distancia, ningún responsable ha sido castigado.
 Partiendo de la premisa de que estamos ante una maldición deportiva, ¿cómo se rompe un conjuro así? Nadie lo sabe. Sin embargo, ocurre. Preguntemos a los propios Red Sox, que en 2004 por fin pudieron ganar una serie mundial. Mientras otros equipos sumidos en la magia, como los Cubs de Chicago, han llevado cientos de cabras al estadio para contrarrestar la amenaza de un hombre molesto porque SU cabra fue expulsada de las gradas, aún no se sabe como quebramos esa condena que parecía eterna. Algunos dicen que un niño, golpeado por una pelota y que quedó chimuelo, fue el sacrificio para exorcizar a Ruth. Al fin y al cabo ambos vivían en la misma granja.
Otra teoría es que los Medias Rojas debían demostrar si realmente querían romper la maldición forzados a la pero situación posible ante sus máximos rivales, los Yankees, en el imperio que Babe levantó. Es decir, serie por el campeonato de la Americana, 3 juegos a cero, en una remontada de 4 juegos seguidos que nadie, nunca, había logrado. Pero lo hicieron, para alcanzar la Serie Mundial y coronarse.
No pude evitarlo, es Der Untergang. Amo el meme de Der Untergang. Si quieren info sobre la remontada, vean acá.


El asunto es que el Liverpool está condenado, por esas dos tragedias, a no ganar nada hasta que se intenten resolver sus conflictos históricos. La prueba es que eso ya ha sucedido, en cierta medida.
Después de Heysel, los clubes europeos fueron sancionados con 5 años sin participar en campeonatos internacionales. El Liverpool, además, fue suspendido un año extra. Pasaron dos décadas para que los reds volvieran a fases decisivas en la Champions League, luego de ganar la Copa UEFA de 2001.
Era abril de 2005. Cuartos de Final de la Champions. Veinte años después, era hora de pedir perdón por los errores del pasado y seguir adelante.
Posteriormente, y para finalizar el exorcismo contra sus demonios, los reds tuvieron también que sortear una deseventaja de 3-0 en la final...pero esa historia me la reservaré para otro post que tengo planeado.

En tanto, la maldición del Liverpool pudo verse inmediatamente después de los suceso en Hillsborough. El equipo rojo iba a la cabeza de la Primera División inglesa. Le seguía el Arsenal, que encesitaba recortar 6 puntos y, además, superar una diferencia de goles. Los scousers cayeron ante el Chelsea, para después hallarse de frente al destino. Jugaban en Anfield, contra los Gunners, quienes buscaban ganar el título en una cancha donde no ganaban desde hace una década.
Después de 90 minutos, el Arsenal se llevaba el campeonato, en un momento que Nick Hornby bautizaría en Fever Pitch (libro que sería adaptado al cine para honrar, cosas de la vida, a los Red Sox) como "The Greatest Ever". M ientras tanto, para Merseyside, esto era una advertencia: sin justicia no hay gloria.
Al año siguiente, en efecto, el Liverpool podría coronarse. Pero ya no más. En 1991, el caso para deslindar responsabilidades fue cerrado por las autoridades locales, acusando muerte accidental. Quien haya sido responsable de la muerte de tanta gente, si no ha muerto, está libre. Mientras disfrute esa libertad,la maldición está ahí como como recordatorio, uno humilde pero visible, de que hay miseria y dolor sin castigo. Hasta que eso no sea resuelto, quizá anfield no lleve el trofeo de la Premier League a sus vitrinas.
Los resultados están ahí: 22 años lejos, lejos del campeonato. Sólo un par de segundos lugares. Finales perdidas o ganadas al filo de la navaja. Años y años de drama. Dos ventas, problemas financieros, complicaciones deportivas. Tener al futuro de Inglaterra en las manos, Michael Qwen, venderlo al Madrid, pudrirlo allí y dejarlo ir al United.  Es una cadena de dolor que la historia gloriosa del Kop, desacostumbrada a esto en el pasado, no puede resistir más.
Antes de que me culpen de proponer sandeces, quisiera aclarar algo: Normalmente soy une scéptico de las leyendas, las cábalas y las maldiciones. Sin embargo, creo aquellas en las que se relacionan con el deporte. ¿Por qué? Porque, más que magia, es un estado de consciencia. Uno donde alguien se siente incompleto, indispuesto, para triunfar. Algo que, desde lo más profundo de la mente, te hace fallar. Lo llaman auto sabotaje algunos psicólogos. Así, entonces, yo creo en ese tipo de maldiciones, en un ambiente donde las pasiones llegan a ser decisivas.
¿Se hará justicia? No lo sé. Si se hace ¿volveremos a ganar la Premier? Tampoco. ¿Es necesaria la verdad para poder ser campeón? No lo sé.
Algún día, quizá en manos de algún ser supremo, se juzgará a los culpables. Se hará justicia. Y habrá gloria alrededor del campo de Anfield Road.

Monday, April 30, 2012

En México nada (aka el Servicio Postal) funciona

No se alarmen, no es una exhibición de malinchismo ramplón. Amo a mi país, aunque, siendo honestos, es un amor de esos bipolares y disfuncionales, como el de un largo matrimonio sin sexo del cual uno no se divorcia (me han contado, me han contado)  porque no hay manera de separarse. Pues bien, así es mi relación con mi patria.
Yo le proveo a mi nación con lo que me corresponde: trabajo honradamente, pago mis impuestos, no me dedico al delito, acudo a votar por el Doctor Mono cuando toca hacerlo y, claro, no doy mordida sí, wey, ajá... oye, es en serio... ¿te cae?... sí, te lo juro por esta... pos si por esta me lo juras, debe ser bien cierto....
Les decía, aún con mi contribución al desarrollo nacional, el desarrollo nacional no me beneficia a mí por que mi papá no es político ni empresario. Alguna vez escuché, de boca de un grupo de rock finés (Nightwish), que cuando venían a México normalmente "nada funciona". En esa gira, se les fue el audio, tuvieron broncas de logistica con los instrumentos y, para acabarla de joder, un cabrón tiró a Tarja del escenario.

Por tanto, la patria (o, más bien, sus habitantes) me han falaldo en ciertos momentos claves últimamente, sobre todo El Inservicio Postal Mexicano,
Hace tres semanas, su servilleta, coleccionista de jerseys deportivos (es en serio, tengo un chingo y merecen un post, pero será cuando la complete), adquirió dos especímenes importantísimos: uno de Daisuke Matsuzaka y otro de... DAN MARINO... el hombre por el cual amo el futbol americano.

¡Magazo!
Obvio, ambos pedidos fueron hechos a vendedores gabachos, por lo que pedí el servicio prioritario de entrega por el United States Postal Service, con número de rastreo y todo.
Y sí, a los tres días ya estaban en la central de procesamiento pero... hasta ahí llegó el rastreo. Pasó una semana, pasaron dos, nada... tanto lso vendedores y yo llegamos a sospechar que pudo ser una bronca de aduanas, pero no, los productos ya están en el país.
¿Cuál es el problema? Que aquí,  como somos bien patriotas, Estados Unidos no nos va a imponer sus condiciones de servicio (de 6 días hábiles de entrega EN TOTAL).No, vamos a entregarlo cuando se nos pegue la rechingada gana, (de 15 a 25 días hábiles DESPUÉS DE QUE EL PAQUETE LLEGUE A MÉXICO). Por que, según me explicó la señorita, los envíos fueron enviados como CORREO REGISTRADO y no PAQUETERÍA REGISTRADA, por lo que se manejan como cualquier carta normal.
Esa conclusión me da pánico, porque el Servicio Postal Mexicano ya me ha ROBADO en envíos internacionales:
-Hace unos 6 años, un par de cartas que envié a Chile y Brasil para unas amistades JAMÁS LLEGARON. Sepomex NUNCA me dio una explicación de lo que ocurrió, alegando que "suele pasar". Considero esto un robo, pero del dinero que pagué por el envío.
-Hace no mucho, pedí informes en la University of Liverpool, pues quiero ir allá a estudiar un posgrado y nunca caminar solo. Me enviaron, por correspondencia, un folleto de agradecimiento por mi interés, un libro con los planes de estudios y un CD con información general. El paquete, ese sí, llegó a mi casa, pero vilmente ABIERTO, pegado con diurex y sin el CD. Pregunté sobre reclamaciones, y en la oficina postal me dijeron que, a menos de que existieran pruebas del robo, no me podrían hacer válida una reclamación. Claro, no hay testigos, y siempre se puede decir que yo abrí el sobre y escondí el CD.
Ingenuamente, pensé que por pagar el servicio más caro tendría mejor suerte. Además, me resulta curioso que, cuando vuelvo a confiar en el Servicio Postal (normalmente, incluso en envíos locales, pido entregas por vía privada cuando compro en línea) me vuelvo a llevar un desaguisado.
Por tanto, aunque sé que podré demandar o aprovechar el seguro de Ebay para recuperar mi dinero, eso no quita la VERGÜENZA de que uno deba temer que sus propios conciudadanos pudieran robarle, además de que son artículos, como ya lo expliqué, con amplísimo valor emocional.
No es por nada, pero es por este tipo de cosas que, varios compradores experimentados en Ebay, obligan a los compradores mexicanos utilizar DHL o FedEx, aunque este último deje de ser una garantía.

Un par de manos que perdió la agricultura, o un usuario futuro del seguro de desempleo, da lo mismo...
Ya están enterados los compradores del problema para que lo tomen en cuenta en futuro, no porque quiera joder a los trabajadores del Servicio Postal pero, vamos: si no se puede garantizar la SEGURIDAD de tus pertenencias, ¿con qué cara se te puede exigir ser buena onda?


Thursday, April 12, 2012

Apologías: Dice-K Matsuzaka

Hace más o menos una semana, leí un texto de Adaliza Zárate, una amiga mía, sobre el beisbol, el anime y la especial conexión entre ambos. Más allá de que comparto (en menor medida, mucha menor medida) su amor por ambos oficios, el texto me recordó vagamente un evento: el Koshien de verano. ¿Dónde había escuchado sobre él? ¿Quién había jugado dicho torneo de beisbol, donde se enfrentan TODAS las preparatorias de Japón en un formato de FA Cup?
Después de unas horas, la respuesta me vino a la mente. ¿Cómo pude olvidar a mi pitcher favorito de las mayores, carajo?

Dios, cómo amé ver ese juego. Porque es como si vieras en el pambol un Alemania-Brasil. Técnica perfeccionada contra sabor rebelde.


A diferencia del promedio de la Red Sox Nation, yo sí aprecio a Daisuke Matsuzaka. Un pitcher de 100 millones de dólares es algo realmente caro, sobre todo pagado por un novato que aún debe establecer contacto con un mundo muy diferente al suyo. Además, es una responsabilidad enorme, un carga más para el jugador que dio su nombre a toda una generación de serpentineros.
Dice-K, como lo apodaron para que los bostonianos pudieran pronunciar su nombre de forma correcta, nació y fue criado para algo más que sólo jugar a la pelota. Tambien fue entrenado para echarse la novena a la espalda. Y, sobre todo, para hacer de cada lanzamiento un dechado de elegancia.
¿Cuál es la mejor forma de demostrar que el destino de nueve personas depende de un sólo hombre? Cuándo este hombre debe hacer frente, solo, al dolor, la adversidad, el esfuerzo sobrehumano para poder dar un lanzamiento más. Él es la bandera de su generación, el prodigio de quien todos espán orgullosos y a quien todos quieren emular.
Porque llegar a la final del Koshien, contra uno de los equipos con mayor tradición en la competencia (el PL Gakuen), requiere de un trabajo muy duro. Sí el pilar se rinde, lo sabes tú, lo sabe el manager, lo sabe el equipo, quien llegue a sustituirlo puede fallar. En tus manos, con talento probado, está la misión de no hacerlo.
Fueron 17 entradas completas, más de 250 lanzamientos, en la final para el campeonato nacional de preparatorias. Te echaste no sólo al equipo a la espalda, sino a toda tu generación, Matsuzaka. Me consta que llevar el orgullo de tu generación en la espalda es un trabajo muy duro.


Toda Nueva Inglaterra juzga a Dice-K con base en los números, esos mismos pinches números que dejaron fuera a L.A. Valenzuela-mania del Salón de la Fama. Demasiados lanzamientos en pocas entradas, un promedio muy alto de carreras permitidas. Incluso, no lo dudo, lo han tachado de arrogante, de necio. De no estar conectado en el juego. No es fácil llevar la etiqueta de superestrella antes de tirar el primer strike.
Sin emabrgo, más allá de los números, amo el estilo elegante que tiene Matsuzaka para pichear. Un arsenal de pelotas que quiebran, con trayectorias y velocidades que se devanecen con gracia en pleno vuelo. Entiendo que no es una competencia de estética, sino que debe funcionar para ponchar a los bateadores. Del mismo modo que un texto en el periodismo debe servir para que el lector se informe con una leída rápida.
No sé si te lo hayan dicho alguna vez, Daisuke. Pero uno no puede competir contr sus orígenes por un objetivo. Eres un preciosista, que por la presión de eliminar uno a uno a los bateadores, se alejó de sí mismo.
A veces, jugar de manera efectista, para lograr terminar el trabajo del día, puede fastidiar. Sí, ponchaste a dos, tres, o cinco hoy. Pero no te sabe igual hacerlo con una bola sencilla, por más efectiva que sea, que con un tirabuzón o intentar un gyroball que rompa con delicadeza el plato. Puede que te agradezcan al final del día, pero ese que jugó no eres tú. Lo sabes.
Jugaste de maravilla una Serie Mundial hasta que empezaste a jugar sin ser tú mismo, Dice. Creo que la gente que te pagó 100 millones de dólares pensó que podría comprarte el alma, decirte como jugar. Escúchalos, claro, ellos conocen en entorno mejor que tú. Pero no te rompas en ellos. No dejes que ha ansiedad por demostrar que vales te devore, como ya ha ocurrido.
Los números dicen que ya te rendiste, que quieres volver a Japón, que estás convencido de que Boston, tan urgido de anillos, nunca entederá tu elegancia. Pero mira a Tim Wakefield. Todo mundo sabe que va tirar una bola de nudillos con cada bateador. Pero está convencido de que esa es la menra en que saldrá adelante, y guarda una que otra sorpresa.
No sé si en este tiempo en que te recuperas de la Tommy John te sirva para pensar muy bien lo que sigue. Si debes volver a Seibu, o si vas a jugarte lo que te queda para lograr lo que te falta.
Por el momento, entiendo muy bien, pero muy bien, ser un estandarte de tu generación, elevar tu nombre en los terrenos de Japón, jugar con elegancia en casa y enfrentarte con dureza a un choque de estilos en las Grandes Ligas. A ambos, salvando las distancias obrias, nos queda mucho por exprimir del potencial que vieron en nosotros y, sobre todo, que sabemos que no hemos exhibido.

Friday, March 30, 2012

Delirio Abosluto (sobre nada en particular)

Si yo fuera una persona constante, este blog estaría atiborrado de cosas diariamente. O al menos a diario quiero meterle cosas. Siempre estoy en algo cuya idea quiero vaciar en este espacio: el documental de Kony 2012 (overrated), la visita del Papa (overrated), la guerra antinarco (debatible) y demás temas similares.
Sin embargo, por si no lo saben ya: me gano la vida escribiendo. Y, la mayor parte de las veces, sobre esos temas en espacios donde no puedo dar mi opinión. Para mayor desgracia, cuando puedo escribir a placer, termino agotando los temas en otros espacios como foros y redes sociales. Cuando llegó acá, las ideas no están frescas.
Tengo un par de temas que tratar acá. Los cuales serán tratados en el orden que los ponga mi cabeza. Y otro par de temas en el tintero. Procuraré actualizar este espacio más seguido. Pero, lamentablemente, no lo prometo.

Me gusta presumir que puedo dar cátedra sobre Neon Genesis Evangelion. No lo haré ahora (ja, hipócrita), pero por esa presunción me llamaron para DAR UNA CÁTEDRA sobre Neon Genesis Evangelion.
Un catedrático de la UNAM me buscó para hablar sobre el fandom de como una plataforma de comunicación emergente, a través de un texto sobre la posmodernidad de la animación japonesa cuyo estudio de caso es precisamente Neon Genesis Evangelion (ojo, reitero el título a propósito). Me enviaron el texto a mi correo, lo leí...y empezaron los lulz. Lulz que, además, fueron comunitarios.
El texto se presenta como una "investigación" "académica" "seria". Sin embargo, aparte de la pobre concepción de que posmodernidad=mercantilismo (Gilles Lipovetsky AKA Señor Viejito -chiste local- estaría carcajeándose) en temas "superfluos" sobre las series de anime que utiliza como ejemplo la riega. La riega feo además.
-Según la autora, Robotech inspiró una secuela en el cine llamada Macross.
-La Valquiria (VF-1) es a huevo un transformer por transformarse de mecha a nave y viceversa.
-Hay una serie llamada Neon Genesis Evangelium (las cursivas no son mías, así venía en el texto, volviendo el error más notorio).
-En dicha serie, hay una protagonista llamada Rei Ayanami. Que es rubia:


Si esto puede pasar por rubio, yo paso por redhead. Ande pues.

Entonces, ocurrió lo que debía. Volví a lo que, en serio, considero parte de mi hogar, algo distinto porque, lo crean o no, Polacas tiene una atmósfera distinta ( no, niños, no es por la mota).
El discurso de siempre:
Hola, soy Ernesto Olicón. Licenciado (ese mero día fui a recoger el título, aparte) por esta misma facultad en la especialidad de Periodismo, escribí tres años para cdonexión manga, la historia del manga surge en el siglo 19 con el Hokusai manga, la historia del anime surge en la Segunda Guerra Mundial, Tezuka-sama, Miyazaki-sama...
Todos los caminos del anime llevan a Evangelion.
Todos los caminos de Evangelion llevan al episodio 26



No creo que exista necesidad de decir que el episodio fue madrazo duro y directo a las conciencias de los muchachos. Lo cual me extraña, porque sí identificaron todos los fundamentos teóricos que quiso plasmar Hideaki Anno, pero verlos todos al mismo tiempo... y en una caricatura fue una salvajada, al parecer.
Hora de preguntas y respuestas. Recomendaciones de anime. Despedidas. Como que hice al menos 5 fans más de la serie, tan sólo mostrando parte de primer episodio y pedazos del último. Hasta que llego el momento más esperado.
"Oye, ¿sí es cierto que al final de los Supercampeones a Oliver le cortan las piernas;"
Esta pregunta me la ha hecho medio mundo cada vez que menciono mi pertenencia presente o pasada a un medio del mundo anime/manga. TODO EL PUTO TIEMPO. Tengo más o menos idea de dónde salió el rumor, de un fandom que no vio el final de la serie y, para farolear, inventó un final falso, estúpido, pero dramáticamente plausible. Tan plausible que se volvió leyenda urbana. Como que en Japón Ranma sí enseñaba el busto, por ejemplo. O que en Japón la serie de Pokémon convulsionaba a los niños (wait...eso SÍ ocurrió).
La respuesta es siempre la misma: "No, no es cierto. Hasta luego. Bye".

Ayer me lancé a Lacuna Coil. Eso me obliga a aclarar dos puntos:
a) Sí, amo a Cristina Scabbia. Me parece la mujer más sexy del mundo y hasta ha vuelto a mi novia lesbiana durante dos segundos sólo al verla en la portada de una revista.
b) Sin embargo, también me late un chingo la banda. Sí me sé las rolas, sí he escuchado los discos. Sí me hacen matear y me recuerdan muchas cosas de mi... no, adolescencia ya no, ya de mis últimos semestres de prepa y los primeros de Universidad.
No sé si éste sea el lugar para comentar que soy Coiler porque con la banda conocí a muchos amigos, bla bla, bla, me salvó de varias depresiones juveniles, bal, bla, bla, entre otras cosas.
Sólo sé que el toquín que dieron en el 2010 es uno de los mejores a los que he ido. Y no he ido a pocas tocadas.
La banda partiendo madres, Scabbia cantando precioso, Andrea Ferro interactuando con el público, era una fiesta en el escenario. ¿Y la gente? Prendida, pero en buen mood. Podías ver a la banda sin que te cayera gente encima, sin que la gente te agrediera para pasar, sino todo amable, mientras cantaban y saltaban TODAS la rolas sin mayor incidente.
La vara estaba bien alta, al menos para los que habíamos ido a ese toquín. Además, el concierto era en el Lunario del Auditorio Nacional, espacio reconocido por una buena acústica y sus elegantes instalaciones, aunque con fama también de que su administración es tan mamona que ni siquiera dejan a la prensa cubrir los eventos.
Me brincaré a Trágico Ballet después de dejarles un mensaje. Tocan bien. Pero no me latieron sus letras. Podríamos cambiar sus líricas por algo de Yuri, Mijares o Timbiriche, sobre corazones rotos y dolor post-truene, y nadie se enteraría.
Me encontré a una chica de Ciudad Victoria, de unos 15, 16 años, que había ido con su madre porque nadie más la quiso acompañar hasta acá. Y, para ilustrar que el pópulo se ha vuelto muy agresivo en 2 años, la pobre apenas veía un carajo. Como cinco cabrones apretados enfrente de ella, saltando valiéndoles madre el resto de la gente, uno de ellos dándole codazos a mi novia, por ejemplo.
La nena está morra todavía, entonces le paso que tenga ganas de grabar todo el concierto. Vamos, soy de los que mejor deja el celular abajo y se pone a disfrutar las rolas, a matear, a brincar, a hacer desmadre. Pero si apenas veía, y hacía un esfuerzo enorme por grabar, se me hizo buena onda ayudarle a que el celular pudiera enfocar bien a la banda. Levanté su celular y fui yo quien grabó. La chavita fue un poco más feliz.
También, se nota que la banda se emociona a ver a los tifossi milanistas que aparecen en sus giras por el mundo. Claro, de eso a que le regales una playera rossonera a Cristina Sacabbia, cuando ya tiene ella seguro como 10 en su casa, mejor ondeo la mía. Y siempre, siempre, se emociona Andrea al ver el 3 de Eterno Maldini que llevo conmigo. En este y en el pasado, sonríe el muy cabrón.
La banda toca bien, y la rolas me prenden (sí, me prenden igual rolas de Lacuna Coil, Sepultura, Cannibal Corpse, Immortal, Impaled Nazarene, Malevolent Creation, Nightwish, Mayhem y así. Igual la Bersuit y los Decadentes. ¿Algún problema con eso?). Sin embargo, se notaban dos problemas:
El primero es que a la banda le faltó potencia y presencia escénica. No necesariamente significa que toquen con el volumen más alto (la acústica del lugar, insto, les ayudaba), sino que los instrumentos no sonaron tan fuerte de origen como en el concierto anterior. Además, toda la banda parecía estar amarrada en donde estaba parada.
Yo me acuerdo de Cristiano Migliore mateando como loco, Marco Zelati corriendo de un lado a otro del escenario, Marco Biazzi haciendo show con la lira, y a Andrea Ferro comiéndose la tarima, al tiempo que Cristina no paraba de intepretar con toda fuerza cada canción. Pero ahora, Andrea apenas se movió, Zelati no hizo más que mirar al público y a Biazzi, bueno, sólo lo vi 10 segundos de tan poco movimiento que hizo.
Incluso, la legendaria timidez de Scabbia en el escenario se hizo muy evidente. Interactuó con algunos fans, por supuesto, pero por enormes lapsos se escondía tras el micrófono. Aún sí, es notorio que la banda hizo lo que pudo con un tremendo Jet Lag encima. Sin embargo, más que criticar por criticar, los comentarios quieren dejar en claro algo...ejem, repito, "el concierto del Circo Volador de hace 2 años dejó la vara bien alta".
La otra bronca fue el contingente de posers que se lanzaron. Infaltables en cada concierto, ahora se lanzaron más. Tengo la certeza que, como este si fue en un espacio nice, sus madras sí los dejaron venir a éste y no a un cine abandonado a tres patadas del Mercado de Jamaica. Y se notó feo, porque la gira que traen es un recorrido por TODOS SUS DISCOS. Incluso No Need To Explain, de su primer demo, niños. Uno intentando cantar, y la gente callada, muy callada. Ya me había acostumbrado a tocadas atascadas de fans, que aquí sí me pareció notorio que mucha gente no tenía idea de lo quee staba viendo. Y sí, el ambiente con este tipo de asistentes evita que el ambiente se ponga a tono.
¿Salí feliz? Por supuesto, canté, salté y me divertí. Fue los uficientemente bueno para que me parecieran más largos los 20 minutos de la banda abridora que la hora 45 del show principal. Recordé cosas, rolas que no me acordaba que me gustaban. Pero yo, mamón, esperaba algo mejor que hace 2 años. Creo, igual que una amiga que estuvo con nosotros al final, esa tocada del Circo será inigualable.

La foto no es mía. Pero nada quita que Miss Scabbia sea una reina.


Hoy pienso ir al beisbol. Soy fan del Rey de los Deportes y es la única disciplina atlética que jugué en un equipo más o menos oficial (jardinero en el equipo de la primaria). También pienso ir a ver a Metallica en agosto, en una serie de una semana de conciertos. Y sí, soy de los afortunados que tiene boleto.
¿Cómo tienen que ver una coasa con la otra?
Compré los boeltos para el beisbol en Ticketmaster. Fui a recogerlos a una Comer a tres cuadras de la casa de mi novia. Pero, para que yo pudiera recogerlos, un chavito de 15 años tenía que termianr de comprar sus boletos para 'Tallica. Iba acompañado de un padre buena onda que estaba dispuesto a pasar por el tedio del proceso para complacer a su vástago.
Pero el padre no sabía que la preventa sólo era con tarjetas Banamex. E intentó pagar con la de otro banco. El horror en el rostro de todos.
Por la chamba uso una tarjetita de débito Banamex. Y la saqué porque es necesaria para recoger mis boletos. El chavito la vio. Lo miré de frente, con su cara de espanto, casi llorando.
"Señor, présteme su tarjeta y ahorititititita mismo le pagamos. Háganos el paro, ándele".
El señor se le quedo viendo con cara de "Hijo, no nos dejes en vergüenza".
Sólo respondí: "Es de débito, necesitaría el varo ahorita mismo, porque si no me quedo sin lana".
El morrito sonrió, y le preguntó al padre si podría sacar dinero.
-¿Cuánto es?- pregunté al encargado.
-Mil 360- respondió.
-OK. ¿Pero sí me pagan antes de comprarlos?
-Sí- respondió el papá, medio aliviado, medio encabronado por depender de mí.
Total. Pagué los boletos con la tarjeta, saqué mis boletos, para el beis, fui a depositar la paga del señor, y llegué con mi chica una hora después de lo acordado. Para que me recibiera con jeta, ja.
Y, Bueno, señoras y señores, hoy ganan los Tigres CAPITALINOS.

Problem, Diablitos? Foto de El Universal, por cierto.

Debo confesar que mi banda favorita es Sepultura. Y uno de mis máximos héroes musicales es Don Max Cavalera. Será más rastafari que Dios Metalero, pero tengo una lista enorme de razones para admirarlo, la cual no les dejaré aquí.
No soy el único de mis amigos que escucha con pasión al señor Cavalera. De hecho, más de 3 en la prepa nos criamos como metaleros al son del Sepultura clásico. Por eso, más que un toquín era una reunión familiar.
Al Manuel tenía 5 años de no verlo. Y era un reencuentro clásico. Sobre qué ha sido de nosotros. Cómo ha sido la universidad, la chamba. A qué amigos de la prepa no terminamos odiando y borrando de nuestras vida, pero no de facebook. Cuántos te odiaron al punto de borrarte de facebook. Y, sobre todo, a cuántos conciertos hemos ido.
Fue hace casi dos semanas, pero se me quedó grabado que iba a descubrir a Destruction. Sí, los había escuchado. Sí, me habían latido. Pero no soy fan. O más bien no era fan. Me ganaron Nailed to the Cross y descubrí un enorme Moshpit en Bestial Invasion.
Llegó la hora anhelada de ver al señor Massimiliano Cavalera. Se ve golpeado por la vida y la mota, pero sigue partiendo madres en el escenario, con esa guitarra orgullosamente brasileira de 4 cuerdas. El Maldito X en el bajo, no no no. Fue una oda al moshpit, incluso en rolas nü-metaleras como Tribe. En Refuse / Resist, ni se diga. Era difícil permanecer en pie.
Eso sí, lástima de sonido. En Plata o Plomo, la canción que testifica la influencia de Asesino en el último álbum de Soulfly, el Maldito Tony Campos ni se oía. Pero ¿y el bajo? demoledor.
Un set lleno de Sepulpura, pero, también hay que decirlo, por más blackdeathmetalero que sea un baterista, sí se encesita sangre amazónica para llenar los zapatos de Igor en la batería, aún más en rolas como Territory. Jean Dolabella lo hace muy bien como sucesor del menor de los Cavalera en el actual Sepultura, pero a David Kinkade le hace flata llevar las percusiones afro brasileras en el ADN.
Al final, terminé con sangre ajena en mi camiseta, pero con una sonrisa. El señor Cavalera no sólo me había puesto de buen humor, también reunió a mi familia perdida.
De eso se trata la música, de encuentros humanos.

Sunday, March 4, 2012

Genshiken (o cómo tocar el corazón de un pobre diablo)

Advertencia: este post tiene un amplio y confuso caracter reflexivo. Más que reseñar una serie de anime, busca explicar el impacto que la misma ha provocado en el ánimo del autor. Para reseñas más "objetivas", basta teclear en Google "Genshiken" seguido de "reseña" o "review". Incluso el número 200 de la revista Conexión Manga tiene una breve introducción a la trama. Muchas gracias.
Por cierto, todo lo que viene está plagado de spoilers, incluso de otras series.

Últimamente he tendio un humor bastante extraño, incluso para mí. Me he levantado los últimos días con una sensación prácticamente nueva en mi vida: la nostalgia por el ayer.
No es esa nostalgia recurrente en mucha gente mediante la cual se declara que todo tiempo pasado fue mejor. No es eso. Es más bien un sentimiento del tipo: en el pasado sentía que algo me pertenecía, que era nuestro. Ahora mi generación se ha quedado sin nada.
últimamente, por ejemplo, me dado por revisitar Charmed, como en mi adolescencia. Y vovler a explorar los viejos fanfics donde la historia del poder de tres era sólo la base para llevar nuestros propios relatos a otro nivel. Eran tiempos donde tú y tus amigos podrían tocar con una calidad pobrísima canciones de Sepultura en amplificadores reales. Era un tiempo donde podías jugar futbol en la calle a alatas horas de la noche sin miedo a terminar muerto.
Siento, sin embargo, que las cosas de hoy me parecen ajenas. Tan ajenas como la calle misma, que ya no le pertenece a la gente ni a los niños del barrio por temor a la delincuencia. Ya no tengo el tiempo para escribir (ni el lugar) fanfics sobre algo y, mucho menos, puedo cantar con una banda sin que me de vergüenza. Todo ello ya me parece ajeno.
Podría culpar al trabajo de todo eso, pero sería mentir. Amo escribir, amo descubrir el mundo, amo mostrar el mundo a través de las letras. Aunque, siendo sinceros, la labor diaria empeora el sentir. Es un mundo muy vasto donde lo único que es realmente mío son unos cuantos metros cúbicos en mi habitación. E incluso eso afirmar eso puede dar pie a una seria disputa.
Al menos algo era mío en el pasado, y duele ver que esa es la única distancia entre yo y un chico de 16 años que masacró a sus compañeros de escuela. Cuando yo tenía su edad, escribía igual que él. Cuando yo tenía su edad, odiaba al mundo y a la humanidad tanto como él. Pero, al menos, tenía la sensación de que parte de ese mundo que odiaba era completamente mío. Entonces, las últimas dos líneas de su texto final ("Seizure in the Pestilence that is my scythe. Die, all of you".), prodcucto de esa sención de que nada le pertenece, podría ser al diferencia entre que yo esté escribiendo esto a los 23 y él tenga que rendir cuentas a la policía por homicidio múltiple a los 16.
Curiosamente, todo empezó por querer ver una serie meramene divertida con mi chica. Así nomás.
Últimamente mi novia y yo hemos designado la apreciación semanal del anime como un ritual obligado. Ella está en el rush de su tesis profesional y yo en el ajetreo de un trabajo a tiempo completo. Por tanto, para ambos es una especie de bendición echarnos un día completo a la semana en el sillón para ver una serie de monitos coquetos taka taka.
La última serie que habíamos visto era Code Geass. Para elegir, estaba dos opciones, Genshiken o Madoka. Geass ya nos había otorgado un Mind-Screw-sci-fi-político-revolucionario-Zeroesunclondelsubcomandantemarcos-Clamposo que tanto nos gusta, pero otro esfuerzo mental consecutivo con Madoka era algo para lo cual no estaba en el mood correcto. Así que me fui por Genshiken.
Mi vida como fan del anime me ha enseñado algo que yo llamo "La regla de Anno" (de..no del..aunque pareciera..): Si vas a ver alguna serie en algún momento crucial de tu vida, el resultado emocional va a ser muy, pero, muy jodido. (Lo cual ocurre normalmente al releer o revisitar una serie en particular por la cual bauticé así al referido anatema).
El planteamiento de la serie ronda lo simple: en una universidad pública de Japón, un grupo de aficionados extremos al anime, el manga, el cosplay y los videojuegos se reunen en un club para discutir sus aficiones y darle por medio de las mismas algo de sentido a sus vidas. Tal cual. Ahí es justamente donde incian mis problemas.

Bienvenidos a la bizarra y gris Facultad de Ciencias Políticas y...oh, wait...

Kanji Sasahara, un estudiante común y corriente de universidad, entra al club, donde al principio no está seguro si es tan fan de la cultura popular japonesa como sus compañeros. Hay de todo y algunos están incluso especializados. Desde el dibujante apático, hasta el dedicado diseñador de cosplay (con una novia igualmente dedicada a lucirlos), e incluso el gamer extremo con una novia que rechaza en lo absoluto pertenecer a ese mundo. En fin, todo un mundo de rareza para elegir.
Aquí la proyección no es precisamente sobre personas en particular, sino por situaciones. Basta decir que, por momentos, la juntas de Conexión Manga aprecían divertidas y extrañas reuniones de la Sociedad para el Estudio de la Cultura Visual moderna. Un lugar con una plática extensa sobre casi todo lo nuevo en ese mundillo, incluso con los cambios de tema desde el 2D y la vida real.
De hecho, creo que sólo podría reflejar a una persona que conozco en la serie (un Madarame en particular, cuya identidad protegeré). Lo demás, me ha ocurrido alguna vez: desde jugar Guilty Gear contra un rival casi invencible, hasta preparar una publicación en tiempo límite, mientras se disutía que se iba a hacer con la convención de comics en turno. Todo mientras tenía que preocuparme por sacar las amterias y titularme.
¿Por qué me ha pegado tanto? Porque eran buenos tiempos, tal cual. No es que la actualidad me resulte mala, sólo es muy distinta a como era antes. Sin embargo, todo es muy distinto, todo ha cambiado muy rápido. Hace poco más de un año, mi vida era la misma que la del club Genshiken. Ahora, si bien me mantengo firme en la afición, no puedo negar que no puedo participar en ella de manera tan intensa.
Los dos ultimos episodios fueron una puñalada, porque refleja incluso la inseguridad de gente como nosotros, en un mundo como el de ahora, siendo jovenes y buscando trabajo. El fenomeno nini existe por algo, y es muy fácil reflejar ñas historias que te han contado al respecto en un personaje inseguro que, de tanto buscar y no encontrar, termina creyendo que su conocimiento no tiene valor.
Sasahara termina encontrando una espacio en el trabajo de sus sueños como editor. Y comienza a ganarse un lugar en este nuevo mundo. Justo como lo he empezado a hacer yo mismo desde hace unos meses. Fue la gota que derramó el vaso. Me puse a llorar como regularmente no lo hago con nada. Creo que, al fin y al cabo, esto es de lo que nos hablaron cuando nos platicaban sobre crecer y madurar: enfrentar que las cosas ya no son como antes.
Si esto fue lo que provocó una serie sobreuna realidad todavía algo cercana, no quiero ni imaginar como podría tocarme en unos 3 o 4 años, cuando posiblemente este mundillo de la afición al anime, mana y los videojuegos en la universidad sea un poco más lejana.
Aún así, me he quedado con un enseñanza: el crecer, el madurar, no necesariamente tiene que arrancarte de tajo todo lo que eres, todo en lo que crees y todo lo que te ha hecho feliz. Diría Keey King, el guitarro de Slayer: "A veces uno píensa que cuando uno se hace viejo debe guardar sus discos de punk y heavy metal en el sótano, y dedicarse a escuchar jazz contemporáneo. Al diablo con eso".
No soy el único, creo que ha permanecido fiel al mundillo a pesar del paso del tiempo. Y no por negarnos a crecer, sino porque es parte de lo que me ha construido como soy ahora. Porque todo eso, alguna vez, podía decir que me pertenecía.
Ese sentido de pertenencia que hizo la diferencia entre mis escritos de adolescencia y las dos frases finales de T.J. Lane.